viernes, junio 11, 2010

 

OASIS EN LA MUGRE



“¿Cómo te sientes?”, le preguntó un compañero de trabajo. “Mal”, respondió, y luego no supo de dónde le salió una frase complementaria, peor que el monosílabo inicial: “Me siento frente a un túnel profundamente negro. No hay luz, no hay nada”. Mario no sabía si estaba deprimido o nervioso, o si estaba deprimido y nervioso, aunque para el caso era lo mismo. Se sentía mal, en un túnel. Y no era para menos: en los meses recientes había notado un recrudecimiento de las desgracias que poco a poco lograban más terreno en el país, en su ciudad. Algo le decía que se habían acabado los motivos de la alegría, que al país ahora sí se lo había llevado toda, todita la chingada. Los discursos ya no servían para nada, o sí: sólo confirmaban que allá arriba, en las galaxias donde unos pocos decidían todo, también se terminaron las palabras. Lo que quedaba era una esperanza hueca, hecha con el excremento de la mentira.
Pero venía el mundial, y sintió que tenía derecho a esa evasión. No se lograba nada con el aislamiento en la burbuja de balonazos y de goles, no cambiaba nada afuera, pero al menos había un motivo mínimo para no pensar en lo otro. Habíamos llegado a tal emporcamiento que un engañoso mes de ilusiones era algo así como el paraíso, un breve oasis de alegría en medio de la mugre (¿o también es parte de?).
El jueves 10, como los últimos jueves y los últimos martes y los últimos lunes y los últimos días de los últimos meses y de los últimos años, se había ido a la cama con una sensación de rabia e impotencia. Otra vez, pensó, otra vez hubo aquí y allá algo que atemoriza y apena. Pensó en la madrugada del viernes, en que tal vez algo pudiera calmarse sólo por la certeza de que el 11, muy temprano, el mundial comenzaba precisamente con nuestra selección.
Caray, qué ganas de ver el juego sin culpa, sin tristeza, pensó. Qué ganas de verlo como los holandeses o siquiera como los charrúas y hasta como los hondureños: sin esto encima, sin el pesar de años enteros consagrados al pavor. Recordó lo que había declarado Aguirre: México está jodido. Qué deseos de felicitarlo por esa verdad expresada sin presiones, con toda la sinceridad del alma, y luego qué deseos de recriminarle el anuncito ridículo en el que nos invita a gozar del México donde supuestamente pasamos del sí se puede al ya se pudo. ¿Ya se pudo qué? ¿Ya se pudo joder más al país? ¿Ya se pudo hundirlo? ¿Quién entiende esas dos caras de Aguirre?
Si lo tuviera enfrente, sí, le recriminaría haber cambiado de opinión luego de que dijo la verdad. Se lo recriminaría, pero al mismo tiempo le diría que por favor les infunda a los jugadores el mejor ánimo para que sí puedan en Sudáfrica. Que puedan lo que puedan, pero que puedan, pues más allá de que las televisoras le saquen millonario jugo y los políticos también quieran su raja, la gente tiene ganas, infinitas ganas, de sentir que triunfa en algo, aunque sea en futbol, pues tiene años viendo que pierde en todo, incluido el futbol.
Antes de dormir revisó la posible alineación ofrecida por un comentarista. No estaba mal. Preferiría que Cuauhtémoc no iniciara, pues a su edad más vale de cambio por si el partido se pone rudo. La experiencia del Cuau hay que aprovecharla sólo en caso de que la nave vaya zozobrando. También guardaría a Márquez, pues Osorio y Magallón o el Maza estaban bien. No pondría a Franco, pero bueno, daba casi lo mismo allí adelante, en el eje con Vela. Confiaba en Giovanni, sentía que era su oportunidad, y no podía quedar mal. Antes de dormir, sabía que en la mañana lo esperaba la felicidad de olvidar por noventa minutos de confeti el asco de la realidad.
Hoy, concierto del CEMAC
Hoy se celebrará un recital organizado por el Centro de Educación Musical AC que dirige nuestro amigo Armando Martínez, Cuty. Es el recital semestral de la carrera técnica en música que ofrece el CEMAC junto con la entrega de constancias para los egresados. En la primera parte habrá solistas al piano y duetos de violín y piano, además de un par de interpretaciones de una soprano. La segunda parte estará compuesta por piezas de cantantes, desde balada hasta rock. Entre los compositores incluidos en el programa figuran artistas como Mozart, Pergolesi, Haydn, Chopin, entre los clásicos, y Armando Manzanero, Alejandro Lerner, Pink Floyd y Astor Piazzolla, entre los populares contemporáneos. Vale decir que habrá también composiciones originales de los egresados del CEMAC. La cita es hoy a las 7:00 pm en el Teatro Nazas. La entrada es gratuita. JMV





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