lunes, diciembre 15, 2008

 

JOSÉ ÁNGEL EL PEOR PRESIDENTE EN LA HISTORIA DE TORREÓN LE QUITA EL LUGAR A MARIANO LÓPEZ MERCADO

De claroscuros, como todo en la vida, es el balance que puede hacerse de la administración de José Ángel Pérez, quien este día rinde su tercer informe de gobierno.
En otras circunstancias sería su último informe, pero fue en la legislatura en la que él fue diputado local que el Congreso tuvo la ocurrencia de modificar el periodo de vigencia de los ayuntamientos de 3 a 4 años, y como José Ángel ya se perfilaba como candidato panista a la presidencia municipal, obviamente votó a favor de la propuesta.
O sea que en su voto hubo un claro interés personal.
Pero a él le corresponderá demostrar a la ciudadanía de Torreón que el cambio valió la pena, y para ello todavía tendrá otro año; si es que no opta antes por pedir licencia al cargo a fin de lanzarse como candidato plurinominal de su partido a una diputación federal.
Aunque el alcalde ha dicho lo que se acostumbra decir en estos casos -”sólo estoy abocado a resolver los problemas de la ciudad”, “por el momento mi única prioridad es la alcaldía”, etc. lo cierto es que a nadie han dejado satisfecho sus respuestas y no ha despejado las dudas que hay sobre si terminará o no terminará su gestión de 4 años.
En realidad, la respuesta a esta cuestión ni siquiera depende de él, sino de las circunstancias político-electorales que habrá en el país el año entrante y la estrategia que defina el CEN panista (esto, si hemos de creer en lo dicho por el presidente Felipe Calderón de que no intervendrá en el proceso electoral y de que mantendrá una sana distancia de su partido).
No obstante, su tercer año de gobierno estuvo marcado de nueva cuenta por la belicosidad al gobierno del Estado, en particular en materia de seguridad pública.
Su oferta electoral de que Torreón contaría en su mandato con “la mejor policía del norte del país” acabó con 49 agentes detenidos por la PFP por presuntos vínculos con el narcotráfico, un oficial arteramente asesinado y cuyo caso ha sido olvidado por el Ayuntamiento y por la Procuraduría de Justicia, y con más de la mitad de los mandos medios de la DSPM dados de baja por no haber aprobado el examen de control de confianza.
El problema de la infiltración del crimen organizado en la corporación persiste, y para muchos es claro que el nuevo jefe policiaco, Karlo Castillo Gracia, no tiene interés alguno en sanearla y además no sabe ni cómo.
El funcionario policiaco sólo llegó a ocupar un cargo vacante y a nadar de muertito; es decir a no hacer olas y a dejar inalterable el establishment policiaco con la delincuencia organizada. El carácter fuereño del funcionario pudo haber sido un activo a su favor, pues ello podría permitirle emprender una campaña de saneamiento de mayor profundidad, pero lo cierto es que esa circunstancia ha sido en los hechos un lastre pues no tiene idea de cómo abordar los problemas y no sabe quién es quién en el bajo mundo.
El mismo dejó en claro que no será posible llevar a cabo el proyecto del alcalde de contar con la mejor policía del norte, y tiene razón pues en el tiempo que le resta a la administración la meta se ve utópica.
En vez de dicho objetivo, el Ayuntamiento se ha fijado otro más modesto que es el de contar con una ‘policía ciudadana’, que en realidad en poco o nada se diferencia de la anterior a no ser por los nuevos y costosos vehículos con los que cuenta y los nuevos uniformes y fornituras para los elementos. Puro cambio de apariencia pues en el fondo las cosas siguen iguales que en el pasado.
Aun cuando el alcalde diga que en su gestión se han invertido cifras sin precedentes en obra pública, lo cierto es que la ciudad exhibe un abandono inadmisible en obra pública, en pavimentación y alumbrado.
Hoy en su tercer informe podrá decir que se han invertido sumas millonarias en esos rubros, pero la realidad es que hay sectores de la ciudad que no se pavimentan desde hace decenios y que un sinfín de avenidas muestran cientos y cientos de parches y baches.
Por si fuera poco, en lo que va de la administración el alumbrado se ha abandonado y amplios sectores de la ciudad y de las colonias se hallan a oscuras.
No obstante, lo que se ha hecho en materia de transporte es un legítimo orgullo de la administración, pues es ejemplo a nivel continental.
Pero ello no hubiera sido posible si no estuviera donde está Ernesto Cuellar Galindo, sin duda uno de los mejores funcionarios de la administración y quien se perfila para repetir en la entrante administración, al margen de qué partido gane la elección.
Pero ¿terminará José Ángel su gestión? La ciudadanía así lo exige, pero a fuerza... ni los zapatos.





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