jueves, enero 19, 2012
INOLVIDABLE CONCIERTO DIDÁCTICO
*Además de escuchar una excelente interpretación de obras de Händel, Mozart, Bach, Strauss y Brahams, cientos de alumnos de primaria y secundaria tuvieron la oportunidad de conocer cada uno de los instrumentos que conforman una orquesta.
Alrededor de 800 alumnos de primaria y secundaria pasaron una mañana inigualable al presenciar el concierto didáctico que ofreció hoy la Camerata de Coahuila en el Centro de Convenciones de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Estado (SNTE).
Este tipo de conciertos, denominados didácticos, tienen como objetivo que los niños entren en contacto con la música clásica y que despierte en ellos el interés por alguno de los instrumentos.
Bajo la Dirección del violinista Tatul Yeghiazaryan la orquesta trasladó a los pequeños hasta la Inglaterra del siglo XVIII para escuchar la Música Acuática de Händel.
Enseguida, la orquesta hizo una pausa para presentar cada uno de los instrumentos que conforman la familia de la cuerda: violín, viola, violonchelo y contrabajo, mismos que fueron lucidos con la interpretación de la “Pequeña Serenata Nocturna” y “Divertimento” de Mozart.
Los pequeños tuvieron la oportunidad de escuchar también dos movimientos de la Suite Orquestal No. 2 de Johan Sebastian Bach, donde el instrumento solista fue la flauta transversa, uno de los instrumentos de aliento madera que conforman la orquesta, al igual que el piccolo, el oboe, el clarinete y el fagot.
La familia de las percusiones, la más grande y antigua, fue lucida a través de la Polka Rayos y Centellas Johan Strauss, donde los sonidos que producen los timbales, el triángulo, la tarola y los platillos se asemejan a los de una tormenta eléctrica.
El concierto también incluyó la Danza Húngara No. 5 de Johannes Brahams, pieza que encendió los ánimos de los asistentes.
Para finalizar, Tatul Yeghiazaryan eligió de entre la audiencia a dos niños para que se desempeñaran como directores de la Camerata de Coahuila, y le pidió al resto del público acompañar a los músicos con sus palmas.