lunes, noviembre 03, 2008
JUANES EN TORREÓN
Juanes, se presentó ayer ante 4 mil quinientos espectadores en el Coliseo Centenario. Con este concierto cerró su "Tour 2008" por tierras mexicanas.
El colombiano Juanes demostró que en La Laguna no hay “Mala gente”, sino miles de personas que “A Dios le piden” vivir en armonía y paz. Después de tres años de ausencia en esta Región, el cantautor latino se reunió anoche con sus fieles seguidores, quienes lo abrigaron en una velada llena de magia y misticismo, en el Coliseo Centenario como parte de su gira “La vida es un ratico Tour 2008”. A pesar de que el concierto estaba programado a las 20:00 horas, empezó luego de casi una hora de retraso, ya que la afluencia en el recinto fue lenta, pero se llenaron las más de 4 mil 500 localidades vendidas. En punto de las 20:51 horas, Juan Esteban salió al escenario, escoltado por sus inseparables cómplices que se le unieron en esta travesía musical. Una estructura de metal, que semejaba un gran sol al fondo del escenario, iluminaba al cantante y su banda con un juego de luces mientras tres grandes pantallas proyectaban cada detalle del colombiano.Por supuesto, que al ver su varonil figura sobre el entarimado, los gritos y piropos no se hicieron esperar, pues las damas rogaban para que su mirada se cruzara a la de su ídolo. Vestido completamente de negro y con gran carisma se dispuso a cantar; con guitarra en mano, sonrió para luego arrancar con sus melodías.“A Dios le pido”, “La paga”, “Mala gente”, “La noche” y “Clase de amor”, fueron los temas elegidos por la producción para arrancar lo que sería la despedida de la gira “La vida es un ratico Tour 2008” en México. “Buenas noches, ¿Cómo están? Muchísimas gracias por estar aquí, es nuestra última fecha en México y estamos un poco melancólicos. Gracias por ser parte de esta noche y ojalá nos volamos a ver”, fueron las palabras que Juanes exclamó hacia sus fanáticos. Claro que no podía faltar el romanticismo, interpretando “Ámame” y “No creo en el amor”. Para entonar el sencillo de “Fotografías”, el cantautor pidió la ayuda de sus seguidoras ya que hacía falta la voz cálida y femenina. Con un escenario renovado y una pasarela que dividía el ruedo, los seguidores del colombiano se sintieron cerca del cantante, quienes no dudaron en cantar, bailar a ritmo de los temas. En forma de agradecimiento, el intérprete bajó de la plataforma para estar más cerca de los laguneros que lo abrazaban con sus gritos.Juanes manifestó su preocupación por el terrorismo y discriminación mundial, dedicando el tema “Bandera de manos” y alzó la voz para decir: “Estamos planeando un concierto en la Frontera de México con Estados Unidos, como una muestra de reproche por las aparentes diferencias entre nosotros. No entienden que Latinoamericanos, centroamericanos, todos somos iguales. El día que nos reconozcamos todos desde dentro y afuera, que aceptemos las diferencias de cada uno, ese día vamos a vivir en paz. Hay que Luchar para reconocernos como hermanos”, expresó. “Volverte a ver” desgarró las gargantas de los presentes, quienes cantaron a “todo pulmón” este tema, aunque no faltaron las parejitas que dieran muestras de su amor. “Donde están las chiquitas”, preguntó sin timidez, recibiendo como respuesta gritos, aplausos y se escuchó clara la frase:“¡Aquí estoy papacito!”. A lo que respondió: “Esta canción es para todas ustedes. Gracias por existir”, finalizó, para así cantar “Gotas de agua dulce”. “La camisa negra” y “Nada valgo sin tu amor” fueron los temas con los que cerró su concierto en tierras laguneras, despidiéndose entre ovaciones, piropos y silbidos de su fiel público, siendo así como Juanes reafirmó el cariño y el beneplácito de los presentes. Al final del concierto, los asistentes quisieron tener un recuerdo de esa noche inolvidable, aprovechando los puestos que se instalaron a las afueras del Coliseo para comprar tazas, playeras y fotografías.
El colombiano Juanes demostró que en La Laguna no hay “Mala gente”, sino miles de personas que “A Dios le piden” vivir en armonía y paz. Después de tres años de ausencia en esta Región, el cantautor latino se reunió anoche con sus fieles seguidores, quienes lo abrigaron en una velada llena de magia y misticismo, en el Coliseo Centenario como parte de su gira “La vida es un ratico Tour 2008”. A pesar de que el concierto estaba programado a las 20:00 horas, empezó luego de casi una hora de retraso, ya que la afluencia en el recinto fue lenta, pero se llenaron las más de 4 mil 500 localidades vendidas. En punto de las 20:51 horas, Juan Esteban salió al escenario, escoltado por sus inseparables cómplices que se le unieron en esta travesía musical. Una estructura de metal, que semejaba un gran sol al fondo del escenario, iluminaba al cantante y su banda con un juego de luces mientras tres grandes pantallas proyectaban cada detalle del colombiano.Por supuesto, que al ver su varonil figura sobre el entarimado, los gritos y piropos no se hicieron esperar, pues las damas rogaban para que su mirada se cruzara a la de su ídolo. Vestido completamente de negro y con gran carisma se dispuso a cantar; con guitarra en mano, sonrió para luego arrancar con sus melodías.“A Dios le pido”, “La paga”, “Mala gente”, “La noche” y “Clase de amor”, fueron los temas elegidos por la producción para arrancar lo que sería la despedida de la gira “La vida es un ratico Tour 2008” en México. “Buenas noches, ¿Cómo están? Muchísimas gracias por estar aquí, es nuestra última fecha en México y estamos un poco melancólicos. Gracias por ser parte de esta noche y ojalá nos volamos a ver”, fueron las palabras que Juanes exclamó hacia sus fanáticos. Claro que no podía faltar el romanticismo, interpretando “Ámame” y “No creo en el amor”. Para entonar el sencillo de “Fotografías”, el cantautor pidió la ayuda de sus seguidoras ya que hacía falta la voz cálida y femenina. Con un escenario renovado y una pasarela que dividía el ruedo, los seguidores del colombiano se sintieron cerca del cantante, quienes no dudaron en cantar, bailar a ritmo de los temas. En forma de agradecimiento, el intérprete bajó de la plataforma para estar más cerca de los laguneros que lo abrazaban con sus gritos.Juanes manifestó su preocupación por el terrorismo y discriminación mundial, dedicando el tema “Bandera de manos” y alzó la voz para decir: “Estamos planeando un concierto en la Frontera de México con Estados Unidos, como una muestra de reproche por las aparentes diferencias entre nosotros. No entienden que Latinoamericanos, centroamericanos, todos somos iguales. El día que nos reconozcamos todos desde dentro y afuera, que aceptemos las diferencias de cada uno, ese día vamos a vivir en paz. Hay que Luchar para reconocernos como hermanos”, expresó. “Volverte a ver” desgarró las gargantas de los presentes, quienes cantaron a “todo pulmón” este tema, aunque no faltaron las parejitas que dieran muestras de su amor. “Donde están las chiquitas”, preguntó sin timidez, recibiendo como respuesta gritos, aplausos y se escuchó clara la frase:“¡Aquí estoy papacito!”. A lo que respondió: “Esta canción es para todas ustedes. Gracias por existir”, finalizó, para así cantar “Gotas de agua dulce”. “La camisa negra” y “Nada valgo sin tu amor” fueron los temas con los que cerró su concierto en tierras laguneras, despidiéndose entre ovaciones, piropos y silbidos de su fiel público, siendo así como Juanes reafirmó el cariño y el beneplácito de los presentes. Al final del concierto, los asistentes quisieron tener un recuerdo de esa noche inolvidable, aprovechando los puestos que se instalaron a las afueras del Coliseo para comprar tazas, playeras y fotografías.
